Seguridad alimentaria para su familia Parte II
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SEGURIDAD ALIMENTARIA PARA SU FAMILIA Parte II

Es probable que haya varias cuestiones que le preocupan acerca de los alimentos que le da a su hijo. ¿Es una comida nutritiva? ¿Su hijo querrá comerla? ¿Contiene demasiada grasa? Pero quizá, mientras corta y revuelve alimentos en la cocina, nunca haya pensado en la seguridad alimentaria.

¿Por qué es tan importante la seguridad alimentaria? Es necesario conservar y preparar los alimentos de la manera adecuada para impedir que su familia contraiga enfermedades transmitidas por los alimentos, provocadas por bacterias como la E. coli, la Salmonella, la Campylobacter y la Listeria (que pueden cursar con síntomas como diarrea, fiebre, retortijones abdominales, náuseas, vómitos y deshidratación). Las precauciones relacionadas con la seguridad alimentaria incluyen saber qué alimentos seleccionar en la tienda de comestibles, cómo conservarlos y cocinarlos, y cómo limpiar después la cocina y los utensilios utilizados para cocinar.

Entonces, ¿qué debería hacer para asegurarse de que tanto su cocina como los alimentos que prepara allí cumplen con los requisitos de seguridad?

Preparar y cocinar frutas, verduras y hortalizas.
Lave bien todas las frutas, verduras y hortalizas con agua corriente (incluso aunque piense pelarlas) para eliminar cualquier resto de pesticidas, tierra, suciedad y/o bacterias. Resfriegue los productos duros, como zanahorias, pepinos y melones con un cepillo limpio.
Lave bien los melones y sandías antes de cortarlos para evitar arrastrar con el cuchillo las bacterias de la corteza y contaminar la pulpa de la fruta.
Extraiga las hojas exteriores de verduras como las espinacas o la lechuga.

Preparar y cocinar carne, pescado y huevos crudos.
Lávese las manos con agua caliente y jabón antes de preparar cualquier alimento y después de manipular huevos, carne, volatería o pescado crudos.
Mantenga la carne cruda y sus jugos separados de otros alimentos, tanto dentro de la nevera como cuando los cocine sobre la encimera de la cocina.
Destine una tabla de cortar para la carne, la volatería y el pescado crudos.
Use utensillos diferentes para cocinar y servir la carne, la volatería, el pescado o los huevos crudos.
No coloque nunca comida cocinada en un plato o fuente que antes contenía carne, volatería o pescado crudos.
Descongele la carne, la volatería o el pescado dentro de la nevera o el microondas, nunca a temperatura ambiente.
Cocine de inmediato la carne, la volatería o el pescado descongelados.
Tire a la basura las sobras de carne, volatería o pescado crudos o en adobo.
Una vez cocinado, extraiga el relleno de la volatería y guárdelos separadamente en la nevera.
No deje los huevos crudos a temperatura ambiente durante más de dos horas para reducir el riesgo de infección por Salmonella.
Cocine bien los huevos.
No sirva nunca alimentos que contengan huevos crudos, como masa para pastas no horneada, ponches de huevo, mousses y helados de fabricación casera. Si quiere preparar estas recetas, sustituya los huevos crudos por huevos pasterizados (que puede encontrar en la sección de lácteos de las tiendas de comestibles).
Cocine la carne hasta que el jugo que salga sea transparente (en vez de rojizo).
Cocine la carne picada de ternera o volatería hasta que pierda el color rosa.

Utilice un termómetro para alimentos a fin de saber cuándo una pieza está bien cocinada. (Coloque el termómetro en la parte más gruesa de la carne y lejos de los huesos y de la grasa y lávelo bien entre usos). La mayoría de los termómetros indican a qué temperatura está bien cocinado cada tipo de carne o, si no, usted puede basarse en las siguientes recomendaciones:
volatería (entera, a piezas o picada): 73,8 °C (165 °F)
piezas (filetes, chuletas o trozos de carne para asar) de vacuno, ternera, cordero y cerdo: 62,7 °C (145 °F ) con un período de reposo de tres minutos antes de consumirlas
carne picada de vacuno, ternera, cerdo y cordero: 71 °C (160 °F )
pescado: 62,7 °C (145 °F)
recetas que contengan huevo: 71 °C (160 °F)
sobras: 74 °C (165 °F) como mínimo

A la hora de cocinar, si asa o hace a la parrilla la carne, deberá darle la vuelta por lo menos una vez. En el microondas, cubra siempre las piezas de carne y proceda del siguiente modo:
Dé la vuelta a las hamburguesas y remueva o rote la fuente que contenga la carne a mitad de cocción. Cocine las piezas grandes de carne a media potencia (50%) durante períodos de tiempo más largos para asegurarse de que la carne está bien cocinada por la parte central.
Los tiempos de cocción pueden variar, de modo que utilice un termómetro para alimentos a fin de asegurarse de que los alimentos han alcanzado la temperatura interna mínima.
Deje siempre pasar un tiempo de reposo para completar la cocción, antes de comprobar la temperatura interna con un termómetro para alimentos.

Limpieza.

Limpiar los alimentos solo es una parte de la ecuación para la seguridad alimentaria. También necesita estar seguro de que las superficies de la cocina y sus manos están limpias para impedir la proliferación de bacterias.
Guarde en la nevera cualquier sobra lo antes posible después de cocinar. Si deja las sobras a temperatura ambiente, las bacterias que contienen se multiplicarán rápidamente.
Consuma las sobras en un plazo de 3 a 4 días o, si no, tírelas a la basura.
Lave las tablas de cortar alimentos (que pueden convertirse en un medio de cultivo para las bacterias si no se limpian bien) con agua caliente y jabón, separadas de otros utensillos de cocina y demás piezas de la vajilla. Las tablas de cortar se pueden desinfectar con una solución limpiadora de fabricación casera (1 cucharadita de lejía de cloro por cada litro de agua). Después de lavar y desinfectar la tabla de cortar, enjuáguela a fondo con agua corriente y déjela secar o séquela con toallitas de papel.
No utilice tablas de cortar viejas que contengan grietas o hendiduras porque las bacterias podrían esconderse allí.
Lávese las manos después de tocar carne, volatería o pescado crudos.
No utilíce nunca un paño de cocina para limpiarse las manos después de manipular carne, volatería, pescado o huevos crudos; utilice siempre toallitas de papel. Las bacterias podrían pasar al paño de cocina y contaminar las manos de las personas que lo utilicen después.
Después de preparar los alimentos, limpie las encimaras de la cocina y otras superficies que haya empleado para cocinar con agua caliente y jabón, un producto de limpieza comercializado o una solución limpiadora de fabricación casera. Considere la posibilidad de utilizar toallitas de papel para limpiar esas superficies.
Puesto que las esponjas conservan mucho la humedad y su estructura porosa atrae a las bacterias, los expertos recomiendan utilizar un paño o bayeta más fino que pueda secarse entre usos consecutivos en lugar de una esponja.
Lave los paños de cocina y bayetas sucios con agua caliente y jabón.
Desinfecte periódicamente el fregadero de la cocina, su desagüe y su triturador de desperdicios alimentarios con un producto de limpieza comercializado o una solución limpiadora de fabricación casera.

Si sigue estas sencillas precauciones, podrá reducir las probabilidades de que su familia contraiga enfermedades transmitidas por los alimentos.

Revisado por: Mary L. Gavin, MD

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