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INOCUIDAD = RENTABILIDAD Y COMPETITIVIDAD

 

Las empresas, en especial las pymes de alimentos en América Latina, no llevan a cabo prácticas y controles adecuados para asegurar que sus productos sean inocuos. Esta situación en parte se debe a que no han sido presionadas por las autoridades sanitarias locales, el mercado al que están dirigidas no se los exige o no han enfrentado alguna situación de daño a la salud del consumidor; por lo cual trabajar para la inocuidad puede parecerles algo desconocido o ajeno. Sin embargo una razón importante es porque muchas de éstas no se han percatado en cómo la inocuidad puede hacerlas crecer y lograr que sean un negocio más rentable.

 

Cuando la alta dirección de la empresa tiene visión; y establece como estrategia y ventaja competitiva ofrecer inocuidad en los productos, no está equivocada. Pensar en "invertir" en inocuidad, mas que "gastar" les ha permitido estar listas para acceder a nuevas oportunidades de mercado, a mercados más exigentes pero con mayores márgenes y a desarrollar nuevos productos y negocios. 

La rentabilidad y competitividad también se incrementan cuando se educa y capacita al personal; y cuando se crea una cultura de trabajo en donde el orden, la disciplina y la responsabilidad son importantes. Con lo anterior, además de inocuidad y mejorar la imagen del establecimiento, se logra una mayor eficiencia en costos; al minimizar los errores, las mermas, la falta de control, las quejas y las devoluciones; las cuales pocas veces se cuantifican.

Por su parte a través de las prácticas de higiene es posible incrementar la vida de anaquel de los productos, se incrementa la posibilidad de transporte, al estar mayor tiempo expuesto al consumidor por ende se reducen también las mermas por caducidad. Este incremento en vida de anaquel permite explorar poder llevar los productos a mercados más lejanos y sustancialmente potenciales.

Cabe mencionar que también las prácticas y controles de inocuidad protegen la marca y prestigio de una compañía. Una problema de falta de inocuidad en el mercado puede acabar en un día con un negocio que tardó años en construirse. Además no hay que olvidar que el mundo está cambiando, con la Internet los consumidores tienen acceso a más información y a redes sociales, en las cuales expresan opiniones y se difunden las malas experiencias rápidamente. Invertir en inocuidad es como adquirir un seguro de daños para el automóvil, lo mejor es no tener que utilizarlo.

Ser un proveedor de confianza en términos de inocuidad, es una ventaja competitiva que estará adquiriendo cada día mayor valor y relevancia ante consumidores más informados y conscientes.

Para aquellas empresas que todavía no se han iniciado de forma importante en el camino hacia la inocuidad, por desconocimiento o porque consideran que se requieren muchos recursos económicos para lograrlo; deben saber que la mayor inversión requerida es un esfuerzo comprometido, y para lo cual lo primero que se requiere es creer en que es posible lograr un cambio significativo con los recursos actuales. Hay que establecer la inocuidad como una prioridad y orientar las tareas diarias hacia este objetivo, siempre con compromiso y utilizando los recursos económicos y humanos de forma inteligente, enfocándose en aquello que es más importante y que reduce en mayor medida los riesgos de inocuidad.

Por Eugenia Jiménez B.