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PLAGAS, IMPOSIBLE ACEPTAR SU PRESENCIA


El control integral de plagas es indispensable en el sector restaurador como parte del compromiso que se tiene con la salud de los consumidores, al ser vehículos transmisores de enfermedades.

 

La acción que se ejerza contra éstas influye en la inocuidad de los productos y servicios que se ofrecen. Cualquier animal, cuando se encuentra en el lugar equivocado, puede convertirse en una plaga, tal como es el caso de insectos, roedores o aves, que por lo general contaminan el lugar y los alimentos donde se posan. Éstas surgen principalmente como resultado de un inefciente programa aseo y prevención, manejo inadecuado de los residuos sólidos, acumulación de inservibles y ausencia de una zona de transvase, entre otros. Las plagas, en realidad, son un indicador de que la empresa carece del conocimiento necesario para administrar en términos de inocuidad sus procesos y ello puede traerle graves consecuencias.

En primer lugar, se encuentra el tema de salud pública. Un establecimiento con presencia de animales indeseados tiene un alto riesgo de que sus clientes o trabajadores presenten brotes por Enfermedades Transmitidas por Alimentos (ETA’s).  Ello puede generar un efecto dominó: el prestigio de los negocios se puede afectar gravemente si se ven involucrados en un problema de contaminación por alimentos producto de plagas, es muy seguro que el tema acabe con la visita de comensales y genere desde éstos una mala publicidad. Por lo tanto, es un tema que no debe tomarse a la ligera, pues ello puede perjudicar, por un lado, los ingresos de una empresa del sector y, por el otro, las secretarías de salud responsables  tienen el deber de imponer sanciones que van desde una multa hasta el cierre defnitivo del establecimiento que no cumpla con los parámetros sanitarios que establece la normativa.

La mejor estrategia es la prevención.

 Los expertos coinciden en afrmar que un programa exitoso de control de plagas en la industria de alimentos se basa en lo elemental: orden y aseo. Es volver a lo básico, lo recomendable es sólo utilizar los plaguicidas por excepción y no por regla rutinaria, incluso a nivel de costos es lo más económico. Entonces, hay dos caminos: el preventivo y el correctivo. Con el primero, la inversión debe dirigirse a políticas de limpieza profunda y periódica. Con el segundo, debe responderse la pregunta de por qué están ahí; las condiciones universales para que se presente un problema de plagas es porque encuentran alimento y refugio. Las plagas son la punta del iceberg y signifca que hay un problema mucho mayor de limpieza, diseño sanitario, malas prácticas culturales o proveedores que traen plagas. Si están es porque uno las invitó ya sea por acción u omisión. Razón por la cual es importante contar con la asesoría de un experto en el tema, quien le dará las causas exactas de su presencia, ya que conoce su comportamiento y los focos de propagación y, así mismo, es idóneo en la aplicación de plaguicidas y garantizará el buen uso sin poner en riesgo la seguridad de los alimentos, trabajadores y clientes.
En patios de comidas lo mejor es trabajar en grupo De otro lado, los restaurantes que operan en un mismo espacio requieren de políticas que los beneficien a todos, donde la administración trate de centralizar este proceso en tanto se conjugan zonas privadas y comunes, independiente de los procesos preventivos de cada empresa.